[Bocadillos]
Las recetas — 1

CUANDO aprendí a escribir le pedí a mi abuela que me contara cómo preparaba sus albóndigas. Accedió y hasta me dio detalles de técnica. Anoté minuciosamente unos garabatos sobre un papel y, por una temporada, éste se volvió mi tesoro más preciado… hasta que puse en práctica la receta. No salió ni media albóndiga, pero la receta se instaló en mí. Como toda escritura, el papelito se volvió más bien un pretexto y uno de tantos testimonios.

Se habla mucho de las canciones, los libros o los programas de televisión que nos acompañan en tiempos difíciles y está bien (especialmente lo de las canciones). Pero nada se equipara a la potencia de compartir recetas, aunque sea para saborear en la imaginación e inventar nuevas promesas de cariño cuando la realidad parece superarnos.

La comida (Bananas) [1889]
***
Paul Gauguin
(Francia, 1848 – 1903)

En el primer año de la pandemia, Carlita nos compartió a un grupo de amigos que nos reuníamos para un club de lectura, su receta de cuscús de cordero. «Aprendí a hacerlo en Francia en los años setenta. Teníamos pocas cosas a la mano y me enseñaron que era fácil prepararlo. Ahora es un poco complicado conseguir carne de cordero. Sobre todo porque ni S. ni yo podemos salir aunque sea para ir a la tienda… Creo que nos veremos hasta el próximo año, chicos… pero cuando esto pase les prepararé un poco para celebrar».

Ese mismo 2020, un escritor quejumbroso no pudo dejar de notar la venta de pan de muerto muy fuera de temporada y lo compartió en redes sociales. «Este (espero) sea el único año en que la venta de pan de muerto en junio me parece no solo admisible, sino necesario», le escribió Mariana. «Ojalá no tuviera que venderse y pudiéramos compartirlo así nomás, como el aire que nos tiene a todos a nada de volvernos pan duro», agregué. Y ella tiernamente nos recordó: «La ventaja es que hasta el pan duro puede hacerse pudín. Que las ganas de compartir el pan nos permitan resistir».

Cuando los primeros humanos descubrieron el fuego, el tiempo y el espacio se prolongaron. Debió ser fascinante e intimidante: un nuevo mundo llenó de luces y somrbas la imaginación de los hombres y las mujeres; pero también propició el gusto de contarnos historias. Para acompañarnos y darle sentido a lo que parece no tenerlo… con calor y sabor.


Si te gustó este bocadillo, no te lo guardes: compártelo como receta, reenviándolo a alguien a quien quieras o publicándolo en redes.




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