[Bocadillos]
Café — 1

EL café va y viene. A veces se pone muy nacionalista: hay café americano y árabe, hay prensa francesa e italiana. Los que saben, cuando encuentran café de olla, reconocen que ahí es México. Y es fácil acordarse de que (como la música y sus doce notas) los elementos pueden ser los mismos, pero cada taza tiene un sabor diferente.

DESPUÉS DE LA COMIDA aún se quedan
en torno de la mesa. Y allí fuman
su cigarro los hombres; las mujeres
siguen una labor paciente, cuyo origen
apenas se recuerda. Un negro café humea
en tazas a menudo requeridas.

Alguien corta las páginas de un libro
o recoge las migas de pan entre sus dedos
y la de más allá cuenta los meses
de su preñez, a la otra que ha criado ya a los hijos.

Se demora en venir la que alza el mantel
y pone en sus dobleces una rama de espliego.
Para su plenitud este instante no quiere
más que ser y pasar.

Rosario Castellanos

Mucho tiene que ver con el olfato. Es el sentido de estar presente y, en cuanto se activa, conecta con el resto de los sentidos para que, desbordados de actividad, invoquen a la memoria y sus fantasías El primero en atender el llamado siempre es el gusto. Si tomaras café tapándote la nariz, lo notarías al instante; no habría sabor en ninguno de los sorbos.

Arab cafe in Ramallah [1956]
***
Marcel Janco
(Rumania, 1895 Israel, 1984)

Solemos pensar que la conexión humana solo sucede a través de grandes gestos: una caricia, un beso, un abrazo. Pero hay también pequeñas complicidades, y es debido a su pequeñez que permanecen ocultas excepto para los que necesitan volver a la casa del presente. Esas conexiones son las promesas con las que aliviamos el pasado.

Y no obstante, aún nos sabe el café.




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