caminar – Valeria Mussio
EL lenguaje no es contenedor, sino testigo. Con él externalizamos nuestro sistema nervioso central, desnudamos lo más profundo de nuestro ser y, de paso, testificamos aquellas vivencias que nos han construido – en colectivo, siempre en colectivo.
Aunque la inmediatez de internet nos haga creer lo contrario, lo mismo sucede con los mapas. Dejan constancia: de lo que hemos caminado, construido y, aunque no lo digan, junto a quién lo hemos hecho. De ahí que esta nueva entrada al Atlas del corazón por parte de Valeria Mussio sea uno de esos textos que vale la pena leer, releer y, después, superleerlos —que consiste en leerlos en el recuerdo—; porque revelan, con emoción y habilidad, lo que solo la poesía podría testificar. Gracias por sumarte, Val.
[ caminar ]
creo que en el centro del pasaje butteler
sentada en un banco de la plaza discépolo
está inés acariciando mis pulmones
reeducándolos para que sepan respirar
diciéndoles “todo está bien
pulmones: no suelten ese aire”
soplando sus polvos de amor de amiga
mientras yo corro alrededor del barrio nuevo
buscando respuestas, dibujando mapas
donde no nacimos ninguna de las dos.
solo puedo trazar este atlas caminando
calles insólitas, fileteados, murales
el instintivo movimiento de los pies
las manos tocando las texturas
deseando aprender los nombres de los árboles
vigilando de cerca a los caranchos
que se relamen con la vista de mi perro.
mis amigas sostienen mis pulmones
mis órganos vitales, los de comer y dormir
y yo cargo este corazón gigante sobre mis hombros
es el peso que me ha tocado en suerte:
nunca lo pierdo. nunca me suelta
creí verlo originarse en las marismas
en los bañados en los que el agua
se cubre y se retrae, lo creí
hecho de arcilla con sal
húmedo casi siempre, quebrándose
en presencial del sol
lo vi lleno de monjitas blancas
picos de plata balanceándose
en juncos finos, un paisaje de picos
de verdes, de pequeñas flores.
sin embargo, acá lo encuentro de nuevo
rompiendo con su torpeza todo tipo de cemento
en un plato de ceviche, en esta amiga nueva.
hago una pausa y pienso:
debería enamorarme de un buen hombre
y vivir una vida de mujer tranquila
no se puede cargar sola un corazón a cuestas
pero es que cada vez que vuelvo a trazar el mapa
veo cómo mis ríos internos se divierten
moviéndose de un lado a otro
accidentes geográficos que aparecen
montañas inesperadas que de repente
es tan necesario escalar
no puedo evitar trepar todo
conocer todo, entender todo.
cargo mi corazón a cuestas
y a la vez lo recorro como un barrio perfecto
hay una canción de mitski que dice
que si me dejaras besarte a modo de promesa
no tendría necesidad de gritar tu nombre
sobre la terraza de la ciudad de mi corazón.
buenos aires es la ciudad de mi corazón
y como fantasmas dulces todas las personas
que alguna vez quise hacen presencia
entre valles, una fiesta de sensaciones tiernas
¡qué increíble!
solo puedo recordar desde el amor
inés, denise, julián, geraldine, rosina, martha
si no hay amor, simplemente olvido
es la propiedad elástica de mi peso.

Valeria Mussio (Tres Arroyos, 1996)
Creció en Bahía Blanca, vive en Buenos Aires. Licenciada en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Dirige Matrerita, editorial digital en la que publica poetas jóvenes de distintas partes de Latinoamérica.
Fue ganadora de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires en las ediciones 2021 y 2023, categorías Poesía y Proyectos Literarios. En el 2024, fue seleccionada para participar del 34 Festival de Poesía de Medellín, organizado por el World Poetry Movement y la Revista Prometeo.
Forma parte del proyecto Isla Invisible del Museo Ferrowhite. Publicó Hasta Pronto, querida, por Peces de Ciudad Ediciones (Argentina), Nuestros refugios a medio armar, por la Editorial Liliputienses (España) y Un perro no sabe que puede destruir por Alquimia Ediciones (Chile/Argentina).




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