Este poema, sobre la tristeza de mi padre y una infancia medio inventada, formó parte de mi primera obra: el poemario Pequeña obra completa. Edición, compilación y notas Roberto Clemente (2021), después se coló en algunas de las plaquettes de La rebelión del silencio (20232024).


[ Americano cero:
La balada de Johnny Cash ]

PIENSO en Johnny Cash mientras una guitarra cae.
Siempre creí que era el ser más triste sobre la tierra,
aunque en algún lado leí que fue feliz.

De niño quería que esa fuera la voz de mi padre.
Máximo, el de la voz grave,
“… pero no como la de Johnny,
le decía a mamá.
Y seguía:
Mamá, ¿por qué no te casaste con Johnny?”.
Aunque con mi padre tampoco se casó,
pero igual para mí lo estaban
y mi madre era June Carter
entre papeles de oficina,
cantando sin importarle ser una rea más
en una oficina en San Lázaro.

Me decía a mí mismo: Casados de lejos.
Y lo repetía con ganas de que fuera
como un blues de Johnny
para que mi padre pudiera regresar
más que algunos años bisiestos
en que pude soñar que June y Johnny Cash cantaban,
no frente a los encadenados a Folsom
sino frente a mí y a mi medio hermano,
que la verdad nunca estaba en casa,
pero fue el primero que me dio un disco de blues
para aprender a rezar en doce barras.

Hola, mi nombre es Johnny Cash, dijo mi padre
con la más gruesa voz que sus cuerdas soportaron.
Y a medio levantar del sillón
tomó otro trago de tequila; 
para rectificar que la vida podía ser 
quedarse ahí 
viendo la televisión para siempre,
una tarde cualquiera 
en que cantó un tema que nunca he encontrado.
Un lado B quizá. Un lado B 
envuelto en tequila, más country
que el fanático gringo de cuello rojo que manoseó
a la hija de mi tío con el pretexto de buscar drogas
el día que cruzamos por primera vez la frontera.

Y soñé que ojalá mis padres
de verdad hubieran sido Johnny y June
para que esos rayados discos tuvieran
más canciones sobre Shangó 
y menos sobre Jesucristo.
Menos about the Lord 
y más about cararaibo ubaté.
Habrían tenido más canciones 
sobre la pobreza de carne
y menos sobre la pobreza 
de blanco religioso.

Esa noche habríamos
podido tenerlo todo o tan siquiera
algo más que un cuartito de vecindad
donde la voz de mi padre no pudo soportar
y la música de Johnny Cash se nos fue quedando,
llevándose la tristeza que cargan los Johnnies del sur,
los que no aprendieron a hablar
y se mueren, como gatos,
yéndose a quién sabe dónde,
sin decir nada.

De niño tenía las orejas bien abiertas,
en el estéreo sonaba Johnny Cash
y yo quería que su voz fuera la de mi padre,
para saber a dónde iría su tristeza
aunque en algún lado leí que también fue feliz.


Johnny Cash (1932 2003)

Cantante, compositor y actor gringo comprometido socialmente. Valiente en su lucha contra las adicciones, la tristeza y la basura mercantil; siempre y, por sobre todo, amó mucho.



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