[ Poesía sin libros ]
Valeria Mussio (1996)
Como especie, los seres humanos transmitimos nuestros conocimientos mediante mitos, comparaciones y metáforas. Si intentamos explicar alguna teoría científica es bastante probable que, antes que de la ciencia en sí, terminemos hablando de manzanas o de luchas. Fue así que la humanidad ha podido escalar hasta saber de la existencia de los cometas en el cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Hay que decirlo: La metáfora es el espacio de triunfo de cualquier modelo teórico. De ahí que, cuando se escriba, podamos considerar a la poesía como ese género reservado al registro de lo esencial en la vida: los sueños, los amigos y las mascotas – por decir poco. Y de las personas que he podido conocer gracias a la poesía VALERIA MUSSIO es una que ocupa un espacio esencial en mi corazón, porque con su escritura y momentos compartidos me ha podido revelar este y otros detalles que vale la pena poner atención. Conócela con estos tres textos que nos compartió. ❤
tres corazones míos
tres corazones míos cabalgan
como locos, por lugares de pastos inmensos
ven vallas y saltan así
con dulzura y gracia
ven caballos y dicen “hola, caballos”
somos casi lo mismo
ven agua y la beben sin
desesperar, ven perros
y se revuelcan en el barro, juegan
a ensuciarse. tres corazones míos
cabalgan con el amor intacto
persiguen persiguen y persiguen
no temen nada
me protegen mientras me quedo quieta
me protegen de la que me dice
cosas tan feas que no me dejan dormir
cuando es de noche, cuando estoy sola
cuando me traga el cemento y el calor.
tres corazones míos cabalgan
me traen para comer cerezas
me cantan con voz dorada
no dicen nada sobre
lo chiquitas que son mis manos,
tres corazones míos como si nada
entran en mi palma
me hacen sentir que puedo sostenerlos
se duermen conmigo, en mi regazo
me aman
me aman, me aman
son en todo mejores que yo
me tratan bien mientras se alejan
no se olvidan de mirar para atrás.
en una terraza escuchando a martha tocar un son jarocho
estoy tratando de recordar cómo se sentía mirar el cielo de noche cuando era chica
y la maravilla que asoma es la misma
pero solo puedo pensar en el patio de mi amiga
en el olor del cloro
en la certeza de que cuando nos tocara morir no íbamos a morir porque
alguien habría inventado cómo vivir para siempre
en el creer que las estrellas que veíamos
las estrellas que veíamos a pocas cuadras de la ruta
de la porción más dañada del país
ahí, creer que era posible
que la vista era privilegiada
que así eran las auroras boreales
que éramos islandesas, blancas, finas como nieve.
orión acá también sabe
a zanahoria fresca recién
tomada de la tierra
reconozco las tres marías y puedo
saborearlas
esté agarrada con el diablo o esté en la capital
la galaxia se sigue sintiendo como leche fresca de una fruta
que cae entre mis dedos
lamo las puntas
siento el pasto cortadito con mis pies
imagino que el amor adolescente está por tocar la puerta por primera vez
mi amiga y yo
las dos puntas de una bestia tierna,
descansando panza arriba.
poquito
te va a costar creerme pero es en serio
lo escupí mientras me lavaba los dientes
un caballo azul, herido
en la palma de mi mano
con una pata rota, congelado
para siempre en la posición de saltar.
es tan chiquito y sorprendente así
lo di a luz por la boca y nació rengo.
*
nos sacábamos unas fotos horribles
no éramos de plata, teníamos cámaras malas
le poníamos unos filtros asquerosos
saturados de color
granulados.
en cada nariz, la insignia de las muy amadas
las chocábamos para activar nuestro poder
comíamos cosas ricas y pensábamos poco
nos habían regalado todo el tiempo del mundo
donde el corazón teníamos un ternero
un cachorro de algo, lo más tierno.
*
el cariño que te tuve entraba entre dos dedos
parece poco, pero no es así
tuve que pedirle que se achique para poder vivir tranquila.
desde el colectivo veo un montón de las que éramos nosotras
chiquitas, muy altas
es jueves a las cinco de la tarde, se ríen
no hacen nada.
voy con mi hermana
las dos miramos lo mismo
apoyo mi frente en su frente
el caballito azul busca donde descansar
encuentra surcos violetas en mi cara
se revuelca
encuentra surcos violetas en su cara
descansa a la sombra
bebe agua
no es cansancio, es manantial
bebe agua, bebe más agua
se echa a dormir.
*
yo no tenía esta cara antes del 2022, le digo a mi hermana
antes de que me atropelle el amor, los nervios, la ciudad
temo que estuve tan triste tanto tiempo que mi cuerpo cambió de forma y ya no hay vuelta [atrás.
eso le digo a mi hermana.
*
ella mira fijo por la ventanilla, no me responde
es una abeja acurrucada al lado de una tapita llena de agua
las chicas se vuelven puntos de luz mientras el colectivo las deja atrás.
*
es tan obvio y triste que no podemos volver
escupí al caballo azul esta mañana
como cuando soñás que se te caen los dientes
se confundió con las baldosas también azules
de mi baño. estas las elegí yo
ya soy adulta
me acuerdo cuando el plomero las puso
dijo “vas a ver que te vas a sentir
en un océano”
*
éramos yo y el caballo herido azul en medio del mar
a mi lado, hilo dental y una manchita de sangre
metí los dos dedos en mi boca, no sentí nada
intenté tragarlo de vuelta
pero no hubo caso.
ahora
con el amor fuera de mí
con la alegría con la chispa ya tan fuera de mí
moretoncitos, venas, pequeñas cabalgatas
empiezan a aparecer en mi piel.

Valeria Mussio (Tres Arroyos, 1996)
Creció en Bahía Blanca, vive en Buenos Aires. Licenciada en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Dirige Matrerita, editorial digital en la que publica poetas jóvenes de distintas partes de Latinoamérica.
Fue ganadora de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires en las ediciones 2021 y 2023, categorías Poesía y Proyectos Literarios. En el 2024, fue seleccionada para participar del 34 Festival de Poesía de Medellín, organizado por el World Poetry Movement y la Revista Prometeo.
Forma parte del proyecto Isla Invisible del Museo Ferrowhite. Publicó Hasta Pronto, querida, por Peces de Ciudad Ediciones (Argentina), Nuestros refugios a medio armar, por la Editorial Liliputienses (España) y Un perro no sabe que puede destruir por Alquimia Ediciones (Chile/Argentina).




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