[ Poesía sin libros ]
Gabriela Ardila (1989)
Más de 15 años leyendo y escuchando a personas que nombran poetas. En este tiempo, he encontrado que (por lo general) cuando estos no están alucinados por manejar mil y un referencias blancas se enajenan con las palabras creyendo que cambian al mundo (aunque les dé miedo hablar de frente). Excepto Gaby: en ella hay sensibilidad, calidad y, sobre todo, compromiso. Desde la primera vez que la conocí -en 2022, un bazar de arte donde participamos leyendo poemas a medio día- me alegró eso, conocer a alguien coherente con lo que ama hacer y, a la vez, habita con talento. Acá dos poemas para conocerle.
París está en llamas
yo lo miro arder de lejos
y pienso en Mamá
en su espíritu francés
combativo como ella
y los que ahora marchan y gritan y queman
París esta en llamas
All Cops Are Bastards
Liberté, Egalité, Fraternité
París esta en llamas
All Cops Are Bastards
el pasado de unos es el futuro de todos
el de mi abuelo y sus amigos cantando para los soldados
el de mi bis abuelo y su muerte prematura
por haber inhalado gases en una guerra que no era suya
el del pueblo de infancia que protegió a La Resistencia
el de la granada que encontré en una cabaña
y que mi abuela me arrebató con auténtico horror
el de los cartuchos MAS–38 sobre los que di mi primer beso
el de todas y todos nuestros muertos
París esta en llamas
All Cops Are Bastards
¡trabajar hasta la muerte!
en otra vida
Mamá estaría marchando
o pegada al teléfono
hablando con mi abuelo
para tener las noticias de a de veras
no esas que venden en nuestra república bananera
como ella le llamaba
a este tercer mundo
al que había elegido y
le resultaba tan ingrato y tan blandito
este tercer mundo
que me reprochaba llevar en el pecho
cuando el grito que profanaba no era contra todos
sino contra mí
porque estaba harta de mi sensibilería mexicana
París esta en llamas
All Cops Are Bastards
non, je ne regrette rien
no sé si somos muy sensibles
pero somos muy dejados
no como Mamá y su primavera del 68
su llegada a Burgos tras la muerte de Franco
la guardia civil montada persiguiéndola en las calles
su edición de García Lorca censurada
Mamá gritando contra todo y contra todos
aunque no siempre tuviera razón
y le hubiera valido más callarse
como el día que llegaron los grises y le descubrí el miedo
París está en llamas
All Cops Are Bastards
¡que le corten la cabeza!
Mamá y sus lágrimas negras
su puño derecho arriba
al cantar en un tono imposiblemente desafinado
C‘est la lutte finale
Groupons–nous, et demain
L‘Internationale
Sera le genre humain.
y lo ridícula que me parecía y las ganas que tenía de que se callara
hasta que mi abuelo me llenó de libros y de historias sobre La Guerra
hasta que conocí a los Alcántara
y lloré por primera vez al escuchar las nanas de la cebolla
y cargué con orgullo la bandera republicana un lunes por la mañana
y escuché a Ismael Serrano
cantando papá cuéntame otra vez
y me dieron ganas de pedir Mamá cuéntame otra vez
pero Mamá ya no estaba y me tocó cantar sola
París está en llamas
quemar es nombrar
la policía está en todas partes
la justicia en ninguna
ni en la voz de mi tía
anunciando que su hija quiere ser policía
con la certeza de haber hecho algo terrible
porque el enemigo quiere dormir en casa
y ya no puede gritar All Cops Are Bastards
París está en llamas
y la niña ya no quiere ser policía
hoy resuena en su voz el combate de Mamá
y sólo apaga los incendios
que intentan comerse al pueblo
París está en llamas
All Cops Are Bastards
Mamá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo
yo he salido a las calles a gritar que ni una menos
y he salido de nuevo a gritar que ni una más
París se viste con chalecos amarillos
las calles se llenan de basura
y yo pienso en Mamá
apuntando en su cuaderno el recuento diario de los muertos
París está en llamas
All Soldiers Are Bastards
y El Estado soy yo
se burla en las noticias
París está en llamas
y a la distancia
lo envidio.
• • •
[ Ensayos de la muerte (fragmento) ]
Debería sentarme
ser como esa gente que se sienta y ve pasar
al mundo.
Desde que te moriste no he dejado de caminar,
como si la vida
—la Vida—
digo
estuviera siempre un paso más allá.
Avanzo y me desdoblo,
hago agujeros en mis pies
tratando de
dejar el alma
en cada paso.
Me canso y ruedo
una y otra vez
sobre mí misma,
imito al mundo tratando de crearlo.
Quisiera convencernos a mí y a mi sombra
de que vale la pena
seguirnos.

Gabriela Ardila (Ciudad de México, 1989)
Es poeta. Tiene un máster en Creación Literaria en Español por parte de la Universidad de Salamanca y es Licenciada en Letras Modernas por parte de la UNAM. Escribió La eternidad al fin (Nocturlabio Ediciones, 2023) y sus textos forman parte de diversas antologías. Ha colaborado en La Razón, la Revista de la Universidad, Periódico de Poesía, Cuadernos de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia, Punto de partida y Punto en Línea.




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